Panel de la oficina
Lo ve todo: la agenda, el alumnado, los coches y el dinero. Es lo que se abre por la mañana y no se cierra en todo el día.
Agenda, alumnos, profesores, vehículos, cobros, facturación y exámenes en un solo panel. Con una app para el alumno y otra para el profesor, las tres mirando los mismos datos.
Sin instalar nada. Sin migrar a ciegas: primero te lo enseñamos funcionando.
Ninguna de estas cuatro cosas es un desastre. Pasan todas las semanas y cada una se come media hora.
Ninguna se arregla con más ganas ni con otro Excel mejor hecho. Se arreglan cuando la agenda, los alumnos, los coches y el dinero son la misma cosa, y cuando el profesor y el alumno pueden hacer su parte desde el móvil sin pasar por el mostrador.
Nadie tiene que reenviar nada a nadie.
Lo ve todo: la agenda, el alumnado, los coches y el dinero. Es lo que se abre por la mañana y no se cierra en todo el día.
Ve lo suyo y nada más: sus clases, su progreso y sus papeles. Reserva y paga sin llamar al mostrador.
Ve su día y sus alumnos. Consulta y cierra clases; el horario se queda en la oficina.
La mañana del martes 13 en Sede Centro, con la tarde plegada. Los tramos se abren y se cierran: cuando estás cuadrando la tarde, la mañana estorba.
Lo que hoy se resuelve por WhatsApp y por teléfono, hecho donde queda registrado y llega solo al panel.
Luis, con 12 prácticas de 30 y diez pagadas sin reservar.
Iván, con ocho clases hoy y tres partes por cerrar.
Manda sus papeles, firma y paga desde aquí. Y nunca ve un porcentaje de aprobado ni el dinero de la casa.
Pide vacaciones y comunica permisos sin pasar por la oficina, con las clases afectadas ya contadas.
Cada vez que alguien anula y ese hueco no lo coge nadie, el coche sale a la calle vacío o se queda parado. La clase estaba pagada o se habría pagado: en los dos casos es una hora de coche que no produce.
No hay nada que se ejecute solo por detrás. Todo lo que propone lleva su motivo con el dato que lo justifica y dos salidas: aceptar o descartar.
Ha cancelado con 18 horas de aviso y ese hueco encaja con su profesor y con el vehículo 04.
Así se ve dentro del programa. Una propuesta por pantalla, y nada se aplica hasta que alguien la acepta.
Ninguna hoja de cálculo al lado. Lo que se toca en una pantalla se nota en las demás en el momento.
Día, tres días, semana, mes y lista. Se arrastra una clase y comprueba que el profesor, el coche y el alumno estén libres antes de soltarla.
Expediente, saldo, documentos y doce áreas de competencia por alumno. Las altas nuevas entran por su propia bandeja con el papeleo pendiente.
Turnos, ocupación y horas libres. Vacaciones, días, permisos y bajas con su política: quién los aprueba, con cuánta antelación y qué justificante.
ITV, seguro, kilómetros y lo que produce cada coche frente a lo que cuesta. Uno entra al taller y su profesor se lleva el de cortesía.
Packs, prácticas sueltas, matrículas y tasas. Series por sede, rectificativas y registro en VeriFactu al emitir.
Convocatorias, plazas y lista de candidatos sacada de quién está de verdad preparado. Se revisa a mano y se manda a AUES.
De la primera llamada al aprobado. En qué paso se cae la gente, qué franjas se te escapan y qué pasaría si refuerzas una.
Reglas de cuándo, si y entonces. Recordatorios, avisos de saldo bajo, el hueco que se ofrece solo. Se encienden y se apagan una a una.
Un hilo con cada alumno y con cada profesor, el mismo que ellos ven en su app. Sin buscar la conversación en tres sitios.
No un departamento de soporte. Cuando pidas la llamada, te la cogemos nosotros, y cuando algo no funcione, lo arreglamos nosotros.
Hemos montado el programa mirando cómo se lleva una autoescuela de verdad, no cómo se supone que se lleva. Por eso la agenda no te deja soltar una clase donde no cabe, y por eso el profesor cierra la suya hablando.
Una llamada corta, con el programa delante. Traes un lío real de tu centro —un profesor de baja, una semana descuadrada, un coche en el taller— y lo resolvemos ahí mismo, los tres.
Sin compromiso y sin instalar nada. Si no te encaja, te lo decimos nosotros antes que tú.